4.28.2005

aprendiz de piratería: episodio II

sonda nasogástrica. impresiones*
Y ahí estaba yo. Una vez más estorbando a médicos y pacientes por igual, todavía en sala de Infectología, donde todo lo que cae ahí es VIH positivo, y generalmente en estados extremamente lamentables. En la 'sala de reuniones', que no es más que un cuartucho de quinta pero con un buen aire acondicionado, cosa que se aprecia mucho, puesto que en ese hospital no existe tal cosa como el aire acondicionado central (o sea, los pacientes están a la agradablísima temperatura de este climatropicalmuyhúmedo). De repente se asoma la miss y le dice al médico residente: "dóctor, el de la 49 'ta con melena". Sí, melena claro heces y sangre, pensé yo. De hecho no me equivoqué. Aunque si tuviese que describir lo que vi y hacer una aproximación mucho más adecuada diría que de heces solo había olor. El recipiente tenía una cantidad brutal de sangre digerida. El hombre, quien ya tenía orden de ser transfundido desde antes de ese suceso, se veía mucho más pálido que unos minutos antes, cuando habíamos pasado a hacer la visita matutina. El residente, desde la misma sala de reuniones le ordenó al médico interno proceder con el lavado gástrico. " ¿Saben hacer un lavado gástrico? Vayan con él."

La sonda

El interno trajo casi todo lo que necesitaba para abordar el procedimiento. Él lo haría todo, como siempre, nosotros sólo ver. Cosa que he de decir muy honestamente me tranquiliza. No porque sea vaga (que puede ser que sí lo sea), no porque sea cobarde (que puede que también lo sea, aunque más bien para otro tipo de cosas) sino porque el suplicio del paciente es tal, que no soportaría hacer algo así a otra persona. Ahora, puede ser que el interno haya estado falto de tacto, pericia y experiencia. Puede ser que el paciente no cooperaba (y quien quiere cooperar habiendo perdido 20% del volumen sanguíneo y teniendo que tragar desde la nariz un tubo larguísimo), o pueden ser cosas "del azar", argumentando esto para dejar la fiesta en paz.
El interno introduce la sonda por la nariz y poco despues le dice al hombre, alzando un poco la voz cada vez"traga... pero traga... dale, ayúdame... traga... traga!!!! El paciente tosía y hacía intentos desesperados por vomitar, no sabía si se estaba agitando o si era el mismo temblor que le habíamos notado desde antes de todo esto. Su desesperación la sentí yo, o al menos un 1%. Tenía ganas de decirle al colega "tragatela tú". Ya, ya sé que había que determinar si la hemorragia era a nivel de estómago o no (ese era el objetivo del lavado) ya sé que era importante, y no es que sea chamanista (aunque lo parezca) pero aún sin haber visto ese procedimiento en otras ocasiones, prefiero creer que tiene que existir una manera menos cruel de determinar el nivel de la hemorragia, de lo contrario no pertenezco a este siglo.


* Post clasificado muy a mi pesar en categoría de "querido diario". A mi más que a nadie me disgusta esta categoría pero sorry, no hay tiempo ni pa' reflexionar, todavía queda pa' relatar. Por siaca en este sitio detallan a groso modo el procedimiento para abordar el sondaje nasogástrico

3 comentarios:

viviane dijo...

wakita!
el tema es escabroso y muy triste, pero me encanta como lo escribes. nos haces sentir la situacion paso a paso.

un abrazote

Foucault dijo...

Supongo que en un hospital el hombre es tratado como lo que es, un animal.

wakalani dijo...

no creo que ningun animal merezca un trato inadecuado sólo por pertenecer a esa categoría, digo yo.