9.02.2005

hoy vi un asesinato

Así de literal y sin eufemismos.

La parte que me contaron
Un varón de 58 años con antecedentes de hipertensión arterial es llevado al cuarto de urgencias después de una hemorragia. Antes de eso, el hombre había acudido con una presión de 190/120. Le dieron manejo ambulatorio, traducción: le dieron una pastillita pa que se la tomara en casita, cuando lo que procedía era la administración de un hipotensor intravenoso o la tan vulgarísima nitroglicerina de la que tanto hemos oído hablar. Como consecuencia del mal manejo, el cuadro se complicó con la hemorragia, para la tarde de ayer no tenía actividad eléctrica cerebral.

La parte que vi
Esta mañana, durante la visita de sala, la funcionaria se sorprendió de ver al hombre ingresado. Ella habría jurado que ya, para la noche de ayer el hombre ya no existiría más. Frente a la cama, la doctora nos decía a nosotros los estudiantes y a las médicas internas, que no había nada que hacer. Nos invitó a buscar signos de actividad cerebral, reflejos y demás. Todo negativo. Incluso hasta se sentía frío. Estaba conectado a un ventilador, pero nada más. La mujer empezó a sospechar que había muerto. Empezó a dictar la nota de evolución con intención de decir que no tenía signos vitales, cosa que era 95% cierta. Conseguimos (con mucho esfuerzo y evadiendo burocracia en la medida de lo posible) un monitor para evaluar la actividad eléctrica del corazón y así determinar con certeza si ya estaba muerto o no. Daba la impresión que estábamos ahí detenidos esperando/deseando que el hombre muriera, todos los demás pacientes esperando visita y nosotros ahí. El monitor no marcaba presión arterial, pero sí arrojaba datos de frecuencia cardiaca. La mujer, como tratando de justificarse, insistía que no merecía la pena gastar recursos del hospital y tal por cual, no se equivocaba, pero NUNCA PENSÉ que
ella misma con sus manos iba a ser capaz de destrabarle el tubo del oxígeno. Jamás en un país donde la eutanasia aun no está regulada, jamás sin decirle a los parientes (so pretexto de que no entenderían). A todo esto seguía justificandose, y aunque la frecuencia cardiaca del hombre era todavía muy baja, irónicamente iba ascendiendo, con todo y que ya no tenía oxígeno. Seguíamos esperando. Nunca fue cierto que entró en paro. Y mientras tanto, ante eso, guardar la entereza para no decirle a su majestad la madre superiora: "eres una atrevida, una inconsciente y estás intentando purgar tu imprudencia". Finalmente lo cubrieron con una sábana. Unas horas después se escuchó un grito desde el puesto de enfermería. La hija que había ido a quedarse con su padre, después de mucho averiguar su paradero, se enteró que había fallecido.
Todo lo que siguió después fue con igual grado de indolencia.

Sí, apoyo el provocar la muerte a un enfermo incurable para evitar sufrimientos. Pero censuro la arbitrariedad, la negligencia y que el médico tome decisiones cuando no le corresponde y sin consultar familiares.

4 comentarios:

viviane dijo...

waka:
espeluznante lo que escribes...admirable que lo denuncies
triste que eso sea parte de lo que veras en tu profesion...
un abrazo (desde turquia)

Foucault dijo...

Realmente crudo. Un saludo

wakalani dijo...

vivi, al fin!
si foucault... es la vez que más cerca he estado de un cadáver tan reciente. Lo peor es que ese día llegó otro, un hombre que todavía estaba consciente y hasta orientado en la medida que la circunstancias se lo permitían, y la tipa ya lo catologó con la etiqueta "este está listo" sólo por ser viejo.

viviane dijo...

wakita, te escribire con tiempo en unos dias. no tengo mucha compu por aqui...
un abrazo