No quiero ser belga, ni español, ni estadounidense, ni senegalés, ni chino, ni ecuatoriano, ni…
Por el derecho a no tener nacionalidad Artículo 15 de la declaración ‘Universal’ de los Derechos Humanos:
Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.
¿Por qué, un ser humano, si “nace libre e igual en dignidad y derechos y, dotado como está de razón y conciencia”, tiene la obligación de tener la nacionalidad de algún estado, y no sólo puede ser, ser humano? Me parece que si tiene ‘razón’ y ‘consciencia’, y además hace uso de ello, se da cuenta de que la base del pensamiento ‘nacionalista’ (como por ejemplo fronteras que sólo dejan pasar a unas personas nacidas en determinados territorios, tener el derecho a una justicia mínima o poder ser bombardeados a voluntad de terceros, o conceptos como la ‘patria común e indivisible’ por la cual uno debe estar dispuesto a morir, hasta el culto a un trapo de colores llamado ‘bandera nacional’, etc.) está basado en la no-lógica, y completamente contrario a la supuesta igualdad ‘en dignidad y derechos’ de todos los seres humanos.
Cuando hablo del pensamiento nacionalista, no estoy hablando del derecho a la autodeterminación de cada pueblo o cada grupo de personas que así lo deciden. Ni del derecho de usar su propia lengua, organizarse como quieren y tomar las decisiones que quieren. Pero del nacionalismo creado y utilizado por los poderes económicos y militares para mantener ciertas estructuras y privilegios y que incluye un pensamiento único basado entre otras cosas en un supuesto pasado casi mítico, un pensamiento racista y discriminatorio (eufemísticamente oculto como la defensa de los intereses nacionales) y el culto a ciertos símbolos ‘nacionales’. En general se suele impulsar este pensamiento nacionalista sobre todo en territorios artificialmente creados, para reprimir las aspiraciones de autodeterminación de grupos dentro del territorio y para mantener las estructuras de poder.
La Declaración de los Derechos Humanos, habla del derecho a tener una nacionalidad, pero en ningún momento indica que eso sea una obligación. ¿Por qué no tenemos el derecho a no ser obligados a tener una nacionalidad?